Habrán las puertas del sepulcro
Profanadores del polvo de la
Existencia de un difunto ex compañero
De la vida, observad, observad, polvo es.
Él fue un habitante más.
Nació, creció y se enamoró
Y al tiempo se casó.
Tubo siete hijos, su matrimonio
Duró treinta y siete años, y su amor
En tinieblas, mejor dicho con su amante
Siete años la relación disfrazada existió.
Tubo cuatro hijos, el segundo fui yo.
Murió, la enfermedad lo exterminó.
El testamento en blanco lo dejo
A su enfermedad bendiciones le dejó.
En fin, tomad un puñado del polvo de la tierra
Y tomad un puñado del polvo del sepulcro, lanzadlos
Al viento, ¡Decidme ahora que es la vida!.
La vida en la tierra es una sinfonía de alegría, salud
Y riquezas, o la voz triste, hambrienta y enferma.
¡Respóndanme!
Sus respuestas silenciosas agradan a los vientos.
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